NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS

Un día como hoy, pero hace cinco años, tu mirada comenzaba a recorrer las redes sociales, medios de comunicación y programas políticos. Un día como hoy, hace cinco años, tu mirada incomodó a las máximas autoridades de un gobierno que hace gala de su cinismo y parece no incomodarse ante nada. Un día como hoy, pero hace cinco años, tu mirada también nos atravesó a quienes, de este lado, salimos a buscarte. Un día como hoy, hace cinco años, fuimos miles en la calle, con tristeza, miedo y mucha indignación. Un día como hoy, pero hace cinco años, comenzamos a buscarte. A exigir tu aparición con vida. Muchxs, hace tan sólo cinco años, un día como hoy, empezamos a sentir la lucha ancestral del pueblo mapuche. Un día como hoy, pero hace cinco años, tu militancia se hacía pública, y contagiaba.

Santiago Maldonado desapareció el 1 de Agosto de 2017 tras la violenta represión de Gendarmería ordenada por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, y avalada por el presidente de la Nación, Mauricio Macri. Estuvo desaparecido 78 días y su cuerpo apareció sin vida, el 17 de octubre, a días de las elecciones legislativas en las que Cambiemos se jugaba parte de su credibilidad.

Como todas las desapariciones forzadas, la de Santiago fue y es, esencialmente política por varias razones. En principio, porque Santiago estaba allí como militante. Y como militante, luchó por los derechos ancestrales del pueblo mapuche: el relamo por sus tierras legítimas, usurpadas por el colonialismo primero y por el imperialismo después. En segundo lugar, porque Santiago no desapareció por bañarse en el río. No se ahogó por estar vacacionando a la vera del río. Santiago desapareció a raíz de un operativo represivo ordenado por el Gobierno Nacional y perpetrado por la Gendarmería, que ingresó al Lof sin autorización judicial, permaneció allí 5 horas y disparó a los manifestantes al grito de “cacemos indios”.

También porque, mientras Santiago permanecía desparecido, el gobierno nacional y sus grandes medios, realizaron operaciones políticas de todos los tamaños y colores: que estaba en Chile, que era miembro de una organización terrorista internacional, que lo vieron paseando por el norte argentino, que una pareja (de la que, luego, se supo que pertenecía a las fuerzas de inteligencia nacional) lo había levantado en la ruta.

Finalmente, porque su cuerpo “apareció” misteriosamente, como “Walt Disney” según Carrió, días antes de las elecciones legislativas. En un terreno que había sido rastrillado al menos tres veces, tras 78 días de búsqueda. Apareció allí, sin más, su cuerpo sin vida, río arriba y sin ningún rasguño de ramas y troncos.

La desaparición forzada de Santiago, la búsqueda desesperada por parte de sus familiares, amistades y compañerxs, su asesinato y también, la operación mediática y el encubrimiento, fueron un viaje sin escalas al terrorismo de Estado en argentina. A una historia de desapariciones forzadas, asesinatos, silencios y destierros.

Santiago, este 1° de Agosto, como hace cinco años, volveremos a la calle y llevaremos tu mirada como bandera. Exigiremos justicia y acompañaremos a tu familia. Hoy, como ayer, nos une el mismo grito:

¡Santiago Maldonado, presente, ahora y siempre!

¡El Estado es responsable!

¡Basta de represión!