Hoy 28 de Junio es el 53 aniversario de la Revuelta de Stonewall, la primera gran victoria y el inicio del movimiento por los derechos LGBTIQ+. En 1969 en Nueva York, en el bar Stonewall Inn, un grupo de personas trans, gays, drags y lesbianas que estaban siendo reprimidxs en una redada policial decidieron sublevarse. Echaron a la policía de su refugio nocturno de la ciudad y al día siguiente tomaron las calles en una marcha sin precedentes. Así, el aniversario de la Revuelta de Stonewall marcaría el inicio de marchas del Orgullo en casi todo el mundo.

Stonewall fue el estallido en respuesta a una situación de persecución, violencia machista, opresión y humillación cada vez mayores hacia la población de la disidencia sexual e identitaria, que rechazaba la heteronorma. Contrariamente a la difusión que tendría años después con documentales llenos de gays blancos de la “high life” norteamericana, la revuelta surgió del riñón del sector más bastardeado por la supremacía blanca y patriarcal de la sociedad, del movimiento feminista y de la propia comunidad, que responde a las disidencias racializadas, feminizadas y pobres.

El contexto social y cultural de los ’60 construyó un punto de apoyo para que la comunidad LGBTIQ+ se sumara a las rebeliones que, a lo largo y ancho del mundo, repudiaban las formas violentas que el sistema estaba profundizando para abrir paso a su reestructuración productiva e ideológica. A partir de ahora, las disidencias sexuales pasarían a ser parte de la agenda política de los movimientos emancipatorios.

A 53 años de la revuelta, en Argentina seguimos peleando por la efectiva implementación de la ley de Cupo laboral travesti-trans así como también por una ley de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), una gran deuda con la comunidad.

En este día seguimos preguntando ¿Dónde está Tehuel? Y exigiendo al Estado la implementación de políticas públicas necesarias para poner fin a la situación de vulnerabilidad que enfrenta cotidianamente el colectivo LGBTIQ+.

Porque en una sociedad que nos educa para la vergüenza el orgullo es una respuesta política.