Cuando en 2015 salimos a las calles para decir “BASTA!” las cifras sobre femicidios a nivel nacional eran alarmantes. Para diciembre de ese año contabilizaban 131 muertes como resultado de violencia de género. Al año siguiente, en 2016, 289 femicidios; en 2017 contamos 277 muertas, en 2018 fueron 289, en 2019 lloramos 327 de las nuestras y así, con esa estabilidad numérica cada año los femicidios se mantienen, se agudizan, se sostienen. En lo que va de este año el Observatorio de género “Ahora que sí nos ven” lleva registrado 119 femicidios, sin contar con el subregistro en casos de transtravesticidios y desaparición de personas LGTBI+.

A pesar del silencio que sostienen los grandes medios de comunicación, los datos no mienten: en nuestro país sucede 1 femicidio cada 31 horas, el 64% fue cometido por las parejas y ex parejas de las víctimas, 331 de ellas habían realizado al menos una denuncia y 184 tenían “medidas de protección”. Entre el año 2020 y el 2022, se registraron 20 casos de travesticidios / transfemicidios que, por supuesto, ni siquiera fueron noticia.

Todos estos números no hacen más que mostrar que, lejos de acabar con la violencia machista, esta se mantiene y en algunos casos, aumenta. Ante esta situación nos preguntamos cuándo aparecerán las políticas públicas en materia de violencia machista que verdaderamente se ocupen del problema. Nos preguntamos cuándo encontraremos una Justicia que responda ante las denuncias, que proteja pero de verdad a las mujeres, trans y travestis, que cuide a las niñeces que pierden a sus  madres como consecuencia de la violencia de género.

La lucha del colectivo feminista de mujeres y disidencias ha calado en gran parte de la sociedad que le pone el cuerpo y entiende que hay que actuar para detener a la violencia. Sin embargo, es poco lo que esta transformación puede hacer si no es acompañada por políticas públicas y las respuestas que se dan a nivel institucional siguen siendo tardías e insuficientes.

En Argentina contamos con un Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad que hasta el momento sólo ha logrado institucionalizar el movimiento feminista pero que no ha acompañado una verdadera transformación en las situaciones de violencia que se viven en nuestro país y en las herramientas disponibles para enfrentarla.

La Justicia tiene que abandonar sus prácticas patriarcales y tomar medidas efcetivas para que mujeres y disidencias dejen de ser violentadas. Por eso pedimos una reforma judicial transfeminista que ponga el eje en la contención y el acompañamiento de las víctimas, que incorpore la perspectiva de género de forma transversal y que permita el acceso de mujeres y diversidades a cargos de jerarquía.

A su vez, es necesario repensar el rol de las fuerzas de seguridad: entre 2020 y lo que va de 2022, 38 femicidios fueron cometidos por policías o militares. Estas cifras preocupan ya que los victimarios cuentan con libre disposición de un arma de fuego a la vez que son protegidos por la complicidad patriarcal al interior de las instituciones de poder.

Este 3 de Junio, 7 años después de aquel primer “Ni una menos”, seguimos pidiendo que el Cupo laboral Travesti Trans sea efectivo y que garantice seguridad a la comunidad travesti/trans. El caso de Tehuel de la Torre, un joven trans que desapareció en marzo de 2021 cuando fue a una entrevista de trabajo demuestra que algo tan simple implica exponerse a la violencia machista.

Por último, porque la deuda sigue siendo con nosotres es que desde los feminismos denunciamos que el pago al FMI es feminización de la pobreza, refuerzo en las tareas de cuidado sobre las identidades feminizadas, es desempleo y falta de vivienda. Es violencia machista y colonial que no puede ser legitimada en detrimento de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

Por todo esto es que un nuevo 3J nos encuentra en las calles, para decir que estamos HARTAS y que somos un montón. Que de acá no nos movemos porque nos siguen matando, violentando y desapareciendo.

ESTE 3J:
NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS.
BASTA DE VIOLENCIA MACHISTA.
BASTA DE FEMICIDIOS Y TRANSTRAVESTICIDIOS.
LA DEUDA ES CON NOSOTRES.
APARICIÓN CON VIDA DE TEHUEL.
IMPLEMENTACIÓN DEL CUPO LABORAL TRAVESTI TRANS.

Por un feminismo popular, anticapitalista, antirracista y por el socialismo.