Este 24 de marzo volvemos a las calles para recordar y denunciar el golpe cívico-militar responsable de la desaparición de 30.400 compañerxs y del asesinato de otrxs miles. La última dictadura no sólo llevó adelante un genocidio, intentando eliminar a toda una generación de luchadoras y luchadores, sino que lo hizo en función de instalar un modelo económico de empobrecimiento y dependencia. A 46 años del golpe, continuamos ejercitando la memoria activa, movilizadxs para seguir gritando ¡Nunca Más!.

En un contexto signado por la dura crisis económica que atraviesan las clases populares, las banderas de lxs compañerxs caídxs siguen vigentes. Ellxs formaron parte de una generación de militantes sociales y políticos que lucharon y dieron su vida por el cambio social y por un proyecto político revolucionario en la Argentina y Latinoamérica. Hoy, casi medio siglo después, el hambre y el sufrimiento siguen azotando a nuestro pueblo y es un deber luchar por la construcción de un sistema social más justo.

La crítica situación a la que nos llevaron años de políticas de ajuste, en particular durante el gobierno del macrismo que contrajo una millonaria deuda externa, sigue condicionando el escenario actual. El gobierno de Alberto Fernández, que asumió con una gran expectativa popular, prometiendo revertir lo hecho por el macrismo, hoy es el garante de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto implica, ni más ni menos que la apertura de una nueva etapa de injerencia directa del organismo de crédito internacional en las políticas públicas, profundizando las medidas de ajuste contra el pueblo.

Lejos de revisar este curso político nefasto, la movilización popular en rechazo a esta nueva entrega de soberanía está siendo utilizada por el oficialismo para montar una brutal campaña de criminalización de la protesta social, persiguiendo y deteniendo militantes sociales y allanando locales de organizaciones, lo que no hace más que confirmar que ningún acuerdo con el FMI es viable si no se acompaña con represión. Por otro lado, y completando el cuadro, la claudicación del Gobierno ante las grandes corporaciones que siguen imponiendo su agenda, como sucede con las patronales agrarias y los formadores de precios, se traduce en un corrosivo y acelerado deterioro de la calidad de vida de las grandes mayorías sociales, a contrapelo de todas las promesas realizadas por el Frente de Todos en 2019.

La continuidad en la ejecución de estas políticas antipopulares, la inflación galopante, el creciente aumento de la pobreza y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios confirman que existen razones de sobra para seguir luchando, como se hizo durante todos estos años, por una Argentina sin hambre y explotación. Los valores por los cuales lucharon lxs 30.400 son el faro para que las nuevas generaciones nos propongamos un cambio radical, con fuerte participación popular y con independencia política para enfrentar a las derechas y no dejar pasar el programa del FMI. La lucha de lxs compañerxs de los ´70, víctimas del terrorismo de Estado, es una enseñanza para seguir en la lucha por una Patria libre y soberana.

Es por eso que este 24 de marzo, Día de la Memoria, decimos nunca más a la dictadura, pero también nunca más al FMI. Recuperamos las banderas de lxs compañerxs caídos y seguimos adelante en la lucha por el socialismo.

¡30.400 compañerxs, presentes! ¡Ahora y siempre!