Este 24 de diciembre a través de la resolución 436/2021, que cuenta con las firmas del presidente Alberto, el jefe de gabinete Juan Manzur y el ministro de Medio Ambiente Juan Cabandié, se dio por aprobado un informe que garantiza a la empresa noruega Equinor el inicio de trabajos de prospección para la exploración de yacimientos hidrocarburíferos en la Cuenca Argentina Norte, en un sector ubicado a 300 km al sudeste de Mar del Plata, en la plataforma continental argentina. Está área se ubica sobre el talud continental, principal corredor biológico del Mar Argentino.

La medida se aplica no solo desoyendo a la audiencia pública convocada en julio, en donde los vecinos, las distintas organizaciones sociales y ambientales, así como sectores económicos relacionados al turismo y la pesca pudieron dar su opinión al respecto, sino también pasando por encima de los compromisos internacionales de cambio climático a los que suscribió nuestro país.

¿Qué implican estas tareas de prospección?

Las tareas se realizarán sobre un área de más de 15.000 km2, equivalentes a 75 veces la Ciudad de Buenos Aires, a través de exploración sísmica marina. Esta se hace a través de disparos submarinos con cañones de aire que provocan ondas de alta frecuencia de gran magnitud, superior a casi 10 veces a la que origina el motor del despegue de un avión, pudiendo llegar a impactar áreas de más de 300.000 km2 (la provincia de Buenos Aires tiene 307571 km2). Las ondas sonoras de estos disparos viajan al fondo del océano, penetran en la corteza terrestre hasta cuarenta kilómetros de profundidad, se reflejan y son captadas por sensores remolcados detrás del buque de exploración. Los datos recolectados se utilizan para recrear mapas del fondo marino detallados, que las compañías petroleras utilizan para poder ubicar los pozos de perforación [1].

Esta práctica es altamente impactante en la biodiversidad del fondo marino, pudiendo causar desorientación, cambios en el comportamiento, estrés, discapacidad auditiva, lesiones masivas y hasta la muerte en gran cantidad de especies. No solo tendría un alto impacto ecosistémico, sino que afectaría el consumo de los argentinos, ya que aproximadamente el 50% de las especies consumidas en el país provienen del puerto de Mar del Plata.

Continuidad con el extractivismo macrista

En octubre del 2018, el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri convocó a una licitación pública para la adjudicación de permisos de exploración hidrocarburífera en las cuencas Austral, Argentina Norte y Malvinas Oeste, pertenecientes a la Plataforma Continental Argentina. El 17 de mayo de 2019, la Secretaría de Energía de la Nación otorgó en concesión 18 áreas por un total de 724 millones de dólares. 

Así se otorgaron permisos de exploración offshore entre 12 empresas extranjeras e YPF, entre las que se encuentran las multinacionales ExxonMobil (Estados Unidos), Argentina Offshore InvestmentsBv, Qatar Petrolium International Limited (Qatar), TullowOilPlc (Gran Bretaña), Pluspetrol SA (Argentina), Wintershall Energía SA (Alemania), Equinor Argentina SA (Noruega), Total Austral SA (Francia), Eni Argentina Exploración y Explotación SA (Italia), Mitsui y Co. Ltd (Japón), Tecpetrol SA (Argentina, grupo Techint), Shell Argentina SA (anglo-holandesa) y BP ExplorationOperating Company Limited (Gran Bretaña)[2].

Hacia el final de su mandato, el 7 de octubre de 2019, el expresidente Macri otorgó en concesión otras cinco áreas, abarcando 27.801 km2 del Mar Argentino. Del total de 23 áreas, que abarcan 228.905 km2, la empresa YPF participa en solo tres áreas asociadas con la petrolera noruega Equinor (ex Statoil).

En uno de esos bloques de explotación petrolera offshore, denominado CAN 100, ubicado 300 km frente a la costa de Mar del Plata, la empresa petrolera Equinor (Noruega) se asoció con Shell e YPF para la perforación de este bloque, que será el primero de aguas profundas y ultra profundas en el Mar Argentino [3].

Área otorgada a la empresa Equinor para la prospección de hidrocarburos [4].

El CTAE, Centro de Tecnologías Ambientales y Energía de la Facultad de Ingeniería e Olavarría publicó un estudio en donde indica que “para algunos niveles de producción estimados para la plataforma argentina, la ocurrencia de derrames es del 100%, incluso de derrames de grandes cantidades mayores a 1000 barriles de petróleo” [5].

Con el afán de garantizar el pago de las deudas adquiridas por la anterior gestión de gobierno, y sin interferir en el esquema productivo, el Frente de Todos busca la adquisición de divisas a toda costa, promoviendo actividades extractivistas sin considerar las consecuencias ambientales y sociales que pueda llegar a generar. Muestra de esto es que “el control y fiscalización del cumplimiento de la presente Declaración de Impacto Ambiental y su correspondiente Plan de Gestión Ambiental será realizado por la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía”, tal como indica el artículo 9 del boletín oficial [6], desligando así al Ministerio de Ambiente de toda responsabilidad.

Implicancias

La producción hidrocarburífera no es algo de lo que la humanidad pueda prescindir, su utilización en materia de bienes de consumo abarcan a gran parte de nuestra cotidianeidad. La problemática concreta en esta cuestión es la falta de planificación del actual sistema de producción. Aunque hoy en día la industria energética de hidrocarburos se encuentra en transición hacia vías energéticas  más amigables con el medio ambiente, su actual producción sigue jugando un rol importante en la industria de los combustibles y en la industria petroquímica con la que la humanidad desarrolla su vida, pero lo hace a una escala impuesta por el modelo de producción. En otras palabras, la sociedad de consumo en donde estamos inmersos, donde proliferan los productos descartables, la desmesurada cantidad de vehículos que se producen –en lugar de desarrollar medios de transporte eficientes y ecológicamente sustentables- y el exceso de contaminantes causados por productos plásticos desechables, no responden a un modelo planificado en donde el consumo sustentable de bienes no renovables sea destinado donde la sociedad los necesita, sino que es resultado de un modelo económico en donde el único objetivo de la producción es acumular capital, por encima de las necesidades humanas y en contra del bienestar ecológico.

Lo veremos en Mar del Plata, lo hemos visto en Chubut, en Neuquén así como también en los desastrosos derrames de petróleo en las plataformas del Golfo de Méjico. La transición ecológica tendrá siempre límites allí en donde los intereses de la acumulación se impongan y nunca será completa ni equitativa mientras prevalezcan los intereses de la gran capital sobre los de una correcta planificación socioambiental.

Derrame de petróleo en el Golfo de Méjico (2010).

Notas de referencia:

[1] https://revistapuerto.com.ar/2021/06/audiencia-publica-por-la-exploracion-sismica-en-la-cuenca-argentina-norte/

[2] https://www.laizquierdadiario.com/El-Ministerio-de-Ambiente-aprobo-la-exploracion-petrolera-en-el-Mar-Argentino

[3] https://www.carbono.news/politica/el-mar-argentino-en-peligro-es-tiempo-de-frenar-la-depredacion-de-empresas-extranjeras/

[4] https://www.pescare.com.ar/prospeccion-sismica-offshore-cuenca-argentina-norte/

[5] https://greenpeace.org.ar/pdf/2021/Evaluaci%C3%B3n%20probabilidad%20de%20derrames%20Offshore%20Argentino%20v3.pdf

[6] https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/255454/20211230