En el día 15 de diciembre la legislatura provincial de Chubut aprobó la megamineria a cielo abierto. Desoyendo las voces del pueblo, los reclamos de las Asambleas, y los centenares de movilizaciones de una enorme mayoría de la sociedad chubutense, diputados y diputadas aprobaron una ley que permite esta práctica destructiva del medio ambiente.

Entre gallos y media noches los representantes de los principales partidos burgueses de la provincia consumaron la entrega de nuestros bienes comunes a las empresas mineras y generaron las condiciones para la destrucción del futuro de próximas generaciones. El daño que van a ocasionar con esta decisión -tomada por unos pocos- es incalculable e irreparable, afectando profundamente a las condiciones de vida de la clase obrera.

En un territorio que ya hoy se encuentra en una situación de crisis hídrica, favorecer este tipo de negocios que utilizarán y contaminaran las únicas fuentes de agua potable con las que se cuentan, constituye un acto criminal que merece ser juzgado y castigados sus responsables.

Un capítulo aparte merecen los principales medios de comunicación locales, parte del lobby que hoy forma parte de este entramado nefasto y aberrante. Diario El Chubut, Jornada, radio LU 17, LU 20 entre otros, difunden mentiras, criminalizan a las personas que defienden este territorio y, recibiendo coimas de parte de las mineras, actúan haciendo campaña a los personajes que la defienden.

No debemos olvidar tampoco que esta ley se aprobó en un marco de persecución a la protesta social, con el reciente procesamiento por cortes de ruta anteriores y la detención de compañeres manifestantes en el día de hoy, a los que se suman una gran cadena de actos represivos que se vienen desarrollando hace años, con el objetivo de imponer la megamineria a sangre y fuego.

Ante esta situación, el pueblo de Chubut seguirá luchando como lo viene haciendo hasta ahora. No olvidaremos a cada uno de los responsables y seguiremos luchando hasta que reciban un castigo acorde al daño que hoy están ocasionando en nuestro territorio.

¡No es no!