Por José Carmona, desde Santiago de Chile

El lunes 18 de octubre se cumplieron dos años del evento político más importante de los últimos 30 años de la historia de Chile, la Revuelta Popular. Y a dos años de ese acontecimiento que derribó la Constitución impuesta por la Dictadura Militar en 1980, todo indicaba que el espíritu de octubre no volvería, sin embargo, este lunes quedó claro que el pueblo también institucionaliza las fechas en que dijo basta y se levantó para derribarlo todo. Hay una clara institucionalización popular de la Revuelta, de ahora en adelante el 18 de octubre será un día de movilización.

Más allá de los análisis históricos, hablar sobre el 18 de octubre y la Revuelta Popular que comenzó ese día y que mantuvo al país en estado de movilización durante meses, se vuelve importante y necesario analizar este segundo aniversario en el marco de los acontecimientos actuales: la Convención Constitucional y las elecciones presidenciales.

La Convención Constitucional y la discusión de la nueva Constitución

Este 18 de octubre, se inició la discusión Constitucional propiamente tal en la Convención. Durante los primeros meses la discusión en ese órgano fue sobre temas internos, cómo iba a funcionar y los sistemas de votación, el famoso reglamento.

Las organizaciones sociales de distinto tipo, como son de pobladores, sindicales, feministas, medio ambientales, entre otras, se movilizaron y rodearon la Convención, marcando el desafío que tiene el pueblo en intentar abrirla para ser partícipes de este proceso.

Las fuerzas de la derecha y el centro, incluyendo algunos sectores del Frente Amplio, aspiran que la discusión se quede en los acuerdos alejados del pueblo como fue el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución. Pero justamente, la movilización de las organizaciones sociales sirvió para decirle a todos los miembros de la Convención que el pueblo está atento a lo que vayan a discutir y elaborar.

La movilización con motivo del segundo aniversario de la Revuelta que se produjo en todo el país, o como mínimo en las grandes ciudades, fue otra demostración más de que hay ganas de movilizarse, que el pueblo está atento a lo que ocurre. Y la tarea que tenemos todos, los que militan en las organizaciones sociales y políticas comprometidas con las transformaciones que reclamó el pueblo a partir del 18 de octubre, deberán ser capaces de mantener el estado de vigilancia y también de movilización para incidir en la Convención. Ahora es el momento de asediar de forma directa, pero también generando espacios de deliberación del pueblo, con lo cual generar un profundo proceso que haga nacer una Constitución que responda a los intereses populares.

La elección presidencial y un futuro gobierno ¿de qué carácter?

Este aniversario está marcado también por la campaña electoral que hoy se desarrolla. Todos intentan “apoderarse” de la Revuelta Popular, pero en realidad ninguno ha podido capitalizarla. El candidato mejor posicionado a nivel de encuestas, Gabriel Boric, de Apruebo Dignidad (básicamente el Frente Amplio y el Partido Comunista) ni siquiera pudo ir a Plaza Dignidad a la conmemoración de la Revuelta.

Sin embargo, las elecciones están marcando el ritmo y se ve con preocupación que un candidato, que podríamos catalogar de fascistoide, como es José Antonio Kast, de la Unión Patriota esté creciendo. No es una buena señal, y es que, a pesar del cambio de correlaciones de fuerza tras la Revuelta a nivel general del país, esto no significó la mantención de la conciencia y la organización social alcanzada. Todo lo contrario, se fueron diluyendo en el tiempo, sobre todo en tiempos de pandemia. Y si bien fue masiva la conmemoración en los distintos lugares del país, no significa que haya existido un gran nivel organizativo. Esta debilidad del pueblo es la que da paso a que candidatos como Kast, puedan avanzar.

Pensar que Boric puede ganar en primera y en segunda vuelta, pese a lo que dicen las encuestas, es una ingenuidad muy grande. Debemos como fuerzas populares, tanto políticas como sociales, ver esta situación y volcarnos no a un apoyo sin ninguna crítica a Boric, pero sí a una crítica que nos ayude a impedir que gané Kast o la ex Concertación, representada por Yasna Provoste, la candidata de la Democracia Cristiana.

La Revuelta Popular abrió la cancha a una oportunidad única, tener una Constitución que refleje mayoritariamente nuestros intereses. Pero también dio la posibilidad de tener un gobierno de avanzada, para muchos de nosotros, el candidato era Daniel Jadue, del Partido Comunista. Lamentablemente perdió en las primarias, y hoy está el candidato del Frente Amplio intentando liderar el proceso. Es muy probable que tenga que negociar con Provoste y los partidos de la ex Concertación, tanto en votos como en cuestiones programáticas. No radica ahí el problema, sino en las condiciones que tenga que hacerlo, es decir, si en una posición de ventaja o desventaja. Lo que sucede en Perú es un ejemplo de lo que tenemos que observar, lo mismo que Argentina y los últimos acontecimientos en donde el gobierno del Frente de Todos intenta mantenerse en base a concesiones a los grandes grupos empresariales y los núcleos de poder a nivel global, como es el claro ejemplo con el Fondo Monetario Internacional.

No sabemos qué pasará, es difícil “tirar línea” al respecto, pero una cosa es cierta, el 18 de octubre se quedará como un día en donde el pueblo despertó y que de ahora en adelante se le tendrá que tener presente. Aún falta mucho, es cierto, pero en la memoria de nuestro pueblo ha quedado el recuerdo de haber pasado a la ofensiva. Tuvo costos materializados en hombres y mujeres que perdieron sus ojos, que fueron torturados y asesinados, pero que valió la pena, por eso este lunes 18 de octubre fueron miles los que salieron a conmemorar y celebrar su día.

Como izquierda necesitamos repensar varias cosas, pero sobre todo debemos volvernos a nuestro pueblo.