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Rosa Louise McCauley Parks nació el 4 de febrero de 1913 en Tuskegee, Alabama. Sus padres, James y Leona McCauley, se separaron cuando Parks tenía dos años. La madre de Parks se trasladó con su familia a Pine Level, Alabama, para vivir con sus padres, Rose y Sylvester Edwards. Ambos abuelos eran ex esclavos y fuertes defensores de la igualdad racial.

Durante su infancia Parks vivió sus primeras experiencias con la discriminación racial y el activismo por la igualdad racial. En una de ellas vio cómo su abuelo se situaba frente a su casa con una escopeta mientras los miembros del Ku Klux Klan marchaban calle abajo.

Aprendió a leer con su madre a una edad temprana y asistió a una escuela segregada de Pine Level que disponía de escaso equipamiento. Los estudiantes afroamericanos de primer al sexto grado se veían obligados a caminar, mientras que la ciudad proporcionó transporte en autobús y un nuevo edificio escolar para los estudiantes blancos.

Con 16 años tuvo que abandonar sus estudios para poder atender a su abuela y madre enfermas. Aunque no pudo retomarlos, consiguió un trabajo como costurera en una fábrica de camisas de Montgomery. Tras contraer matrimonio en 1932 con Raymond Parks, barbero de profesión y miembro activo de NAACP, obtuvo su título de secundaria en 1933 con el apoyo que este le brindó.

Tras graduarse Parks se involucró activamente en asuntos de derechos civiles al unirse a la NAACP en 1943, sirviendo como líder juvenil y secretaria del presidente de la asociación ED Nixon, un cargo que ocupó hasta 1957.

Una Chispa se enciende 

En 1955, Rosa Parks tenía 42 años y fue su acto de rebeldía ese año un hito de la lucha por la igualdad de los derechos civiles en EEUU. 

Los negros sufrían en EEUU la segregación (más fuerte en el sur) de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera… la humillación era a tal punto de que en los baños se mostraban carteles de “sólo blancos” o, directamente, “negros no”. Las leyes Jim Crow, heredadas de la esclavitud del siglo XIX, fueron pensadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad.

Rosa Parks y otras personas no perdían la esperanza de que la historia podía tomar otro rumbo. El 1 de diciembre de 1955, Rosa se subió a un autobús público para volver a su casa. Los vehículos públicos estaban marcados con una línea divisoria: los blancos adelante y los negros atrás. Así, se subían al autobús, pagaban al conductor, se bajaban y subían de nuevo por la puerta trasera.

Ella ese día se sentó en los asientos del medio, que podían usar los negros si ningún blanco lo requería. Cuando se llenó esa parte, el conductor le ordenó, junto a otros tres negros, que cedieran sus lugares a un joven blanco que acababan de subir. Los demás se levantaron, pero ella permaneció inmóvil.

El chofer trata de disuadirla. Debía ceder su asiento, es lo que marcaba la ley. “Voy a hacer que te arresten”, le dijo el conductor. “Puede hacerlo”, respondió ella. Cuando la policía le preguntó que por qué no se levantaba, contestó con otra pregunta: “¿Por qué todos ustedes están empujándonos por todos lados?”.

“Mientras más obedecíamos, peor nos trataban”, asegura Parks en sus memorias. “Aquel día estaba fatigada y cansada. Harta de ceder”. Por el incidente del autobús, Rosa Parks pasó la noche en el calabozo, acusada de perturbar el orden público y pagó una multa de catorce dólares. Sin embargo, el caso trascendió dió fuerza a los movimientos por el fin de la segregación que ya habían comenzado a hacerse notar.

Se suma a la lucha ni más ni menos que el joven Martin Luther King que organizó una oleada de protestas contra la segregación en los colectivos públicos de Montgomery que duró 382 días. Los treinta mil afroamericanos que participaron hicieron marchas masivas.

Mientras, el caso Parks llegó a la Corte Suprema del país, que declaró que la segregación era una norma contraria a la constitución estadounidense, que declara iguales a todos los individuos de la nación. Un año después, el gobierno abolió cualquier tipo de discriminación en los lugares públicos.

Aunque se había convertido en un símbolo del Movimiento por los Derechos Civiles , Parks sufrió represalias tras su arresto y el posterior boicot. Ella y su marido fueron despedidos de sus respectivos trabajos. Incapaces de encontrar otro, abandonaron Montgomery para establecerse en Detroit, junto con la madre de Parks. Rosa comenzó a trabajar como secretaria y recepcionista en la oficina del Congreso del Representante de los Estados Unidos, John Conyer. También sirvió en la junta de la Federación de Planificación de la Familia de América.

Rosa, falleció un 24 de octubre de 2005 a los 92 años, continuó luchando durante el resto de su vida por los derechos civiles de los afroamericanos. En 1999, recibió la Medalla de Oro del Congreso de los EEUU.

La lucha recién empezaba

Los afroamericanos reclamaron por sus derechos constitucionales a través de canales legales y llevaron a cabo protestas pacíficas de 1940 a 1960, en la época conocida como la lucha por los derechos civiles.

Uno de los activistas que incentivó el boicot del sistema de transporte de Montgomery, luego del incidente con Rosa Parks, era un reverendo protestante llamado Martin Luther King Jr. y quien años más tarde sería el líder del movimiento de los derechos civiles de 1955, hasta 1968 cuando fue asesinado, asesinato que probaba la cara feroz aún viva del racismo. (y que actualmente sigue vigente en EEUU, recordando a Jorge Floyd y otrxs). 

Los afroamericanos llevaban pidiendo derechos iguales y el fin de la segregación racial. Sus manifestaciones lograron un amplio apoyo, pero las autoridades locales y nacionales casi siempre se resistieron atacando a los movimientos con violencia. En otros casos dando concesiones legales que no eran de garantía su cumplimiento. 

Aunque algunas de estas protestas llevaron algo de progreso en los derechos civiles en 1960, para algunos afroamericanos los logros del movimiento podían ir a más, no sólo por la lucha contra la segregación, sino también por una sociedad libre de explotación. A la vista de esto, a finales de 1960 surgieron organizaciones de vanguardia revolucionaria afroamericanas como las Panteras Negras y el movimiento New Afrika, que llevaron a otro nivel la lucha política y la disputa por el poder.