José

Guardó en su memoria lo que muchos querían olvidar.

Lo guardó con detalle, lo anotó en cada centímetro de su cuerpo y su mente y, por las dudas, también en papeles.

Jorge Julio López fue un ejemplo enorme, histórico y memorable de que la memoria se trabaja, se cultiva y se ejerce cuando hay dolor, bronca y sobre todo convicción.

López luchó en los setenta por un mundo distinto,  un mundo completamente opuesto al actual. Y peleó todos los años posteriores por no olvidar el horror para que algún día paguen los culpables.

Pasaron 15 años de su segunda desaparición y, como en los setenta,  muchos pretenden olvidar o miran para otro lado. Lxs que cómo él,  creemos que hay otro mundo posible, debemos seguir su ejemplo y no olvidar,  nunca olvidar y mucho menos perdonar. Porque si perdonamos a los verdugos de hoy, estamos siendo cómplices de los verdugos de ayer.