El Mecha

I

La bronca que no se pudo expresar en las calles, se manifestó en las urnas. Cuando América Latina ha sido un hervidero de protestas, Argentina parecía ser la gran excepción, mientras la pobreza supera al 40% de la población y los ingresos pierden por tercer año consecutivo contra la inflación. El gobierno entendió que el pueblo podía aguantar y sostuvieron a toda costa su política de ajuste del gasto público y equilibrio fiscal; las organizaciones sindicales entendieron que el pueblo podía aguantar y firmaron paritarias a la baja; las organizaciones sociales entendieron que el pueblo podía aguantar y congelaron la calle. El pueblo aguantó, pero por algún lugar revienta la bronca. Abstención, voto castigo, en blanco y nulo. No es momento de analizar la justeza de las herramientas, el pueblo se expresó y ha sido contundente.

II

La unidad «anti Macri» dejó de funcionar. Parte del pueblo ya dio vuelta la página y de verdad esperaba «volver al asado», al trabajo, al consumo, etc. Hubo una pandemia, un factor insoslayable y muy determinante, pero también hubo decisiones.

Como en 2015, la amenaza del ascenso de la derecha y «el retorno al neoliberalismo» no alcanzó para convencer. Y eso que asoma su peor rostro: el bolso-trumpismo argento.

III

Más allá de la falta de guita en los bolsillos, no hay que desmerecer otros factores para entender el «desencanto» con el FdT. La continuidad de la ofensiva extractivista en algunos territorios ha revelado el carácter parcialmente falaz de la famosa «grieta» y le ha costado más caro al gobierno «progre» que a la oposición derechista. En Mendoza, dónde el kirchnerismo se alineó con JxC  para derogar la ley 7722 -protectora del agua – el voto en blanco y nulo sumaron un 13%, un partido «nuevo», el Partido Verde, sacó el 6% y el FIT-U el 5%. En Chubut, dónde el gobernador Arcioni pretendía hacer lo mismo con la ley 5001, con el aval abierto del presidente, el blanco y nulo alcanza el 10%, la abstención fue alta y el FIT-U rozó el 10%. En ambas provincias hubo grandes movilizaciones populares en 2019 y 2020 para rechazar la mega-minería contaminante: Mendozazo del Agua y Chubutuaguazo.

En Santa Fe, dónde se vivió más directamente el fiascazo de Vicentín y dónde hemos tenido que presenciar cómo un grupo de empresarios incendia el humedal con total complacencia estatal, la abstención fue alta. El voto blanco y nulo suman el 10% y el gobierno perdió más de 10 puntos. A pesar de haber tomado una medida paliativa como ha sido la «Billetera Santa Fe», que reintegra el 30% de las compras con dicho dispositivo. El anuncio del acuerdo porcino con China también habría que ponerlo en esta cuenta. La crisis ambiental no es una preocupación de sectores medio y urbanos, como deslizó el canciller Felipe Sojita Solá. La catástrofe nos está golpeando las puertas y en el Ministerio de ambiente todavía tenemos al Rabino Bergman ¿No?

IV

Tampoco debe excluirse del análisis los efectos políticos que tuvo el denominado «Vacunatorio VIP» y el cumpleaños en Olivos. Y no vale echarle la culpa a los medios. Ya sabemos de su doble estándar y para dónde juegan. El que no tiene que tener doble estándar es un gobierno que se dice popular.

En estas cosas se nota que hay muchxs que están muy acostumbradxs a que las reglas no corran para ellxs. Para el electorado del Virrey ese tipo de cosas joden menos, porque parten de la idea de un mundo naturalmente jerárquico e injusto.

V

La tibieza y la reversa permanente tiene un solo resultado: radicaliza a la derecha y desmoraliza al «campo popular». A las pruebas me remito.

VI

Hacer campañas lavadas y sin contenido es muy eficaz: para la derecha. También es cierto que después de dos años, algunos discursos se gastaron. Es así que para llamar la atención de un apático electorado se apeló a los astros y al garche. Ya ven.

VII

El voto «anti populista» está resultando ser mucho más fiel e inoxidable. En eso es más «ideológico». A pesar del desastre de la gestión macrista, conserva una capacidad electoral por momentos asombrosa. También el Cavallito con peluca ha resultado muy útil para recuperar a lxs desencantadxs por ese lado.

VIII

A 20 años del 2001, otra vez la democracia representativa se enfrenta con sus límites. Si desde las izquierdas no podemos dar respuestas/propuestas, está clarísimo que el sistema tiene gran capacidad para crear falsas opciones y distracciones. En última instancia, la apatía y la desmovilización les rinden siempre. No hay que olvidarse que el derecho al voto es una conquista de lxs de abajo. Si fuera por ellos seguimos con el voto cantado o en dictadura. Tampoco que las conquistas se ganan y sostienen en las calles.

 IX

El 6% del FIT-U es muy bueno, pero no alcanza. Es una «tercera fuerza» que queda muy muy lejos. No hay ninguna fuerza política que pueda gobernar sin plantear coaliciones. La pregunta es ¿les interesa gobernar, les interesa el poder, o sólo ser la izquierda de?

X

El resultado ha sido una fuerte bofetada para un oficialismo que parecía ciego y sordo. Quizá por eso la bronca estalló con mayor virulencia. La crisis que se ha desatado no sabemos hasta dónde llegará. El internismo es feroz y se están revoleando chivos de un lado al otro de la coalición. Mientras, se avecina un acuerdo con el FMI. Y van a revalidar, sin investigación, ni objeción, la estafa macrista. Como dijera Cristina: «Pagadores seriales».  Hipotecando a nuestrxs tataranietxs.

El gobierno vive su peor momento. Como para recuperar el aliento, se ha anunciado que habría un paquete de medidas. Al final había plata. Si no dejan de gobernar poniendo más oreja en los poderosos que en el pueblo, será difícil que repunten. Y no sólo para esta elección. Quizá sea hora de revisar esa utopía ridícula que pretende alcanzar un «Capitalismo Serio dónde todos ganen».