La noche del sábado 24 de mayo del año 1975, compañerxs de organizaciones
revolucionarias pertenecientes al PRT, Montoneros y las FAL, daban inicio al operativo que
liberaría a las 26 compañeras que se encontraban en la cárcel de mujeres del Buen Pastor en
Córdoba.

Estas compañeras eran presas políticas de un gobierno que había sido elegido
democráticamente, pero que rápidamente impulsó medidas represivas contra quienes
buscaban una alternativa revolucionaria y proletaria, tras largos años de crisis económica de
un capitalismo cuyo modelo de acumulación había llegado a sus límites y sin poder encontrar
una salida política satisfactoria. Estas mujeres eran una parte fundamental de esos grupos que
militaban activamente por un mundo despojado de la opresión y la explotación.

En ese contexto, el mencionado día, habiendo planificado detalladamente la fuga, lxs
compañerxs —tanto dentro como fuera del penal— se alistaban generando distracciones a la
policía. A ellas, del otro lado, las esperaban autos para ser trasladadas hacia distintas casas de
militantes ubicadas en los barrios de la ciudad.

Así, en esa madrugada “fría pero linda”, las compañeras saltaron de una ventana hacia
la caja de un camión, que sería la plataforma de aterrizaje, para iniciar una carrera hacia los
autos que las llevarían a su libertad.