Un 18 de mayo del año 1781 era asesinada Micaela Bastidas (1744-1781), esposa y compañera de Túpac Amaru II. Ella cumplió un rol de suma importancia en la lucha anticolonialista, con su participación en la rebelión contra la corona española, también junto a otras mujeres nativas; rebelión que sirvió de inspiración para los futuros movimientos independentistas hispanoamericanos.

Por esta resistencia y lucha, fue asesinada en la Plaza de Armas del Cusco junto a sus dos hijos, y luego también lo fue Túpac Amaru. Sus ideales y valores en torno a la justicia y la libertad deben ser recordados, así como también su reivindicación por el rol de las mujeres de pueblos originarios y la liberación de estas de su condición de doble opresión, en tanto mujeres y nativas; proclamando: “Por la libertad de mi pueblo he renunciado a todo».