El sábado 15 y el domingo 16 de mayo hubo cuatro elecciones simultáneas en Chile: además de la elección a Convencionales, para la futura Convención Constitucional que deberá redactar la nueva Constitución que el pueblo ganó en las calles, se elegían alcaldes, concejales y gobernadores regionales. Desde Senda Guevarista le pedimos al compañero Pablo Toro que nos enviara una nota con un balance sobre el proceso, desde el mismo territorio de Chile.

Por Pablo Toro F

Derrota de la derecha, victoria del pueblo

Resultados que nadie esperaba. Esa es la primera gran conclusión de la jornada histórica que se dio en el país, que expresan con claridad la voluntad del pueblo de dar término al neoliberalismo. Es una cachetada a los partidos del régimen político, porque de manera impresionante los independientes organizados en los movimientos sociales y, principalmente, los organizados en la Lista del Pueblo, fueron los grandes ganadores de la jornada.

Las votaciones de este 15 y 16 de mayo, fueron escogidas y escogidos lxs convencionales de la Convención Constitucional, junto a alcaldes y concejales municipales y gobernadores. Los resultados, como decíamos en el párrafo anterior son adelantadores e históricos, no solo porque por primera vez escogíamos a las personas que nos iban a representar para redactar una nueva Constitución y los gobernadores regionales, cargo que también por primera vez se escogen en el país, sino sobre todo porque fue una rotunda derrota para la derecha en todos los niveles.

A nivel de Convención la derecha solo obtuvo 37 candidatos, no logrando el 1/3 para obligar a negociar o vetar las posiciones que pueda optar la mayoría de los convencionales; en alcaldes en general perdieron 35 municipios, incluyendo Santiago, Maipú y Viña del Mar, que eran emblemáticos para la derecha. Y además el famoso Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución, firmado el 15 de noviembre de 2019, queda hoy cuestionado y es posible que en cuanto a reglamento interno de la Convención se pueda tirar a la basura, dejando formas de funcionamiento y acuerdos que sean mucho mejores para el pueblo y sus intereses.

Mientras que la ex Concertación con sus vástagos, como Partido Liberal y Partido Progresista, también bajaron, perdiendo 14 municipios, y en la Convención quedaron por debajo de la lista conformada por el Partido Comunista (PC), Frente Amplio (FA) y otras organizaciones, quedando en 25, pero también siendo superados por la Lista del Pueblo, que logró 27 puestos en la Convención.

Por parte del PC, el FA y otras fuerzas políticas obtuvieron 28 convencionales, se logró derrotar a la derecha en comunas emblemáticas, llegando a tener 24 alcaldes.

Sin duda, en términos generales los grandes ganadores son los de la Lista del Pueblo, que como decíamos tendrá 27 convencionales, transformándolos en un factor a considerar. Es que los independientes fuera de pactos de los partidos políticos, fueron un remesón para toda el abanico de fuerzas políticas, incluso sociales –si comparamos las listas de los movimientos sociales con la lista del Pueblo, también perdieron, sacando muy pocos-. Nadie se esperaba que ellos sacaran ese tremenda votación, gracias a estas 27 mujeres y hombres, es que podemos decir con claridad que triunfamos en la elección para redactar una nueva Constitución.

Estos resultados son la expresión más clara que se está consolidando una correlación de fuerzas en el país, cambio que surgió con la revuelta popular del 18 de octubre. La derecha y la ex Concertación han bajado en votación, las fuerzas progresistas y de izquierda crecen, pero sobre todo el pueblo ha logrado saltarse los partidos y ha puesto en la elección más importante, por la tarea que tiene, la Convención Constitucional, una fuerza que hoy nadie puede obviar.

Expectativas y presidenciales

Con los resultados ya en mano, se ha desatado con mayor fuerza la campaña presidencial. Y en ese marco el PC ha logrado tener una gran victoria, no solo por sus resultados individuales, sino porque su carta a la presidencia, Daniel Jadue se consolida como opción, y como una buena expresión del presidente que quiere tener el pueblo.

Es verdad que falta camino y será importante ver la segunda vuelta en la gobernación de la Región Metropolitana, en donde se medirá las posibilidades de que tengamos un mandatario comunista, por primera vez en la historia de Chile. Esto porque es claro que Karina Oliva, siendo militante del Frente Amplio y, en particular, de Comunes, está apoyada no solo por su conglomerado político y por el PC, sino que también por todas las fuerzas sociales y políticas que no quieren que el candidato democratacristiano, Claudio Orrego –quien será apoyado por la derecha- gane. Un triunfo de la izquierda en la región con más electores del país es sin duda un tremendo aliento para las aspiraciones presidenciales de Jadue y del campo popular.

El camino hacia la presidencial está desatado, veremos si el PC y el FA logran establecer una primaria de las fuerzas de izquierda y progresistas, dejando de lado la alianza con los partidos de la ex Concertación, como primer paso para avanzar hacia un gobierno de transformaciones antineoliberales, que sea la consolidación del gran cambio de las correlaciones de fuerza a partir del 18 de octubre.

La izquierda anticapitalista, que no obtuvo grandes resultados, que se refugió en las listas de los movimientos sociales, aunque obtuvo algunos convencionales, y que ganó un importante municipio como es Pudahuel, uno de los más grandes de la región metropolitana, tendrá que realizar dos tareas si quiere jugar un rol en todo el proceso que viene. La primera es un proceso de revisión de cómo está realizando su política, porque si es por construcción de alternativa política, hoy la Lista del Pueblo, es sin duda una alternativa, si las elecciones hubieran sido para elegir diputados, tendría 27 diputados, solo ellos, es evidente que hay que hacer un proceso autocrítico y cuestionador de cómo estamos realizando las cosas. La otra tarea, y en razón de la coyuntura inmediata, tiene que definir su posición para la presidencial, junto con lograr aportar a la generación de la Asamblea Popular Constituyente, como espacio en donde pueda dialogar las organizaciones sociales, los convencionales y el pueblo para lograr consolidar a través del asedio las posiciones del campo popular y tener una constitución que nos represente.