El agua vale más que el oro: el pueblo chubutense y su lucha contra el extractivismo

Hace pocos días y en el marco de la presentación del “Plan Estratégico para el Desarrollo Minero Argentino”, el gobernador Mariano Arcioni declaraba que su gobierno tomó la decisión de habilitar la megaminería en Chubut, agradeciendo al mismo tiempo a los funcionarios nacionales que lo acompañan en lo que el mismo denominó como una “cruzada”. Inmediatamente se activaron todas las redes de las asambleas ambientalistas de distintos puntos de la provincia y en un lapso de cuatro días se produjeron cortes de ruta parciales, asambleas y movilizaciones en una gran cantidad de localidades, siendo las de ciudades como Trelew o Puerto Madryn las de mayor masividad. La respuesta popular fue inmediata y contundente: No tienen licencia social. Esta capacidad de organización es fruto de la experiencia adquirida durante décadas de lucha ambiental, pero también de la pedagogía que las organizaciones y militantes ambientalistas han sabido llevar adelante, la cual ha generado una enorme consciencia en el pueblo chubutense. No hay generación que no esté atravesada por el tema y son las más jóvenes las que marcan el pulso del NO A LA MINA.

Como ya es sabido, son reiterados los intentos de avanzar en la derogación de la Ley Provincial 5001 que prohíbe la minería metalífera con utilización de cianuro. Desde el 2003 en adelante lxs chubutenses hemos dado masivas expresiones de rechazo a esta práctica extractiva. Pero también hemos avanzado en la elaboración y presentación de proyectos de ley orientados a prohibir definitivamente la minería metalífera y uranífera, conocidos como Leyes de Iniciativa Popular. Hace apenas semanas se realizó la presentación de 30 mil firmas que avalan la segunda Iniciativa Popular, todas recolectadas en escasos 3 meses pese a la pandemia y las condiciones de distanciamiento social.

Es claro que frente a una consulta popular de tipo plebiscitaria, el rechazo a la megaminería sería mayoritario. Por eso desde el gobierno y el lobby minero insisten en zonificar la provincia, que no es otra cosa que convertir en área “de sacrificio” la meseta chubutense y a la vez fragmentar la lucha habilitando la consulta popular solo en esa región. Sin embargo, y pese al ahorcamiento económico al que están sometiendo a la población, es innegable la claridad que posee la gente, respecto de las consecuencias ambientales y para la salud que traería la habilitación de la actividad extractiva.

Un dato que resulta significativo y sirve para dimensionar la importancia de la resistencia presentada por el pueblo chubutense, es el que brinda el Fraser Institute de Canadá, una entidad de investigación económica considerada uno de los termómetros de las inversiones a nivel mundial. Dicha entidad posiciona a Chubut en el noveno lugar dentro del ranking sobre  potencial minero a escala global y en el primer lugar entre las áreas con mayores posibilidades de desarrollo de la Argentina[1]. Una provincia cuya población apenas supera las 550 mil personas, hace por lo menos 17 años que viene frenando los intereses de multinacionales mineras. El de Chubut no se trata de un caso aislado y tampoco se expresa en él una única experiencia, confluyen diversas tradiciones de organización y movilización social. Es la defensa de agua y el territorio para las generaciones venideras, lo que aglutina en la diversidad.


Notas

Fotos: Aníbal Aguaisol

[1] Dato extraído del libro Minería transnacional, narrativas del desarrollo y resistencias sociales, editado por Maristella Svampa y Mirta Antnelli.

sendaguevarista

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