Elecciones en Bolivia. Un nuevo capítulo de la resistencia del pueblo contra la oligarquía y el imperialismo.

Por Mariano Iturri

El próximo domingo 18 de octubre, los bolivianos y las bolivianas tendrán nuevas elecciones que pueden poner fin al gobierno golpista de Jeanin Añez. Desde el 10 de noviembre de 2019 Bolivia tiene un gobierno de facto conformado por los sectores más reaccionarios de la política boliviana. Este año bajo la dictadura estuvo marcado por una brutal represión de los movimientos sociales y políticas económicas que buscaron retrotraer al país hermano a tiempos previos a los gobiernos de Evo Morales. Las elecciones serán un nuevo capítulo de la resistencia del pueblo boliviano contra su oligarquía y el imperialismo.

El ¿retorno a la democracia?

Entre el Golpe de Estado de noviembre y la actualidad, la dictadura ha reprimido ferozmente al pueblo boliviano, masacró a decenas de militantes, intentó proscribir al Movimiento al Socialismo (MAS), postergó en tres ocasiones las elecciones, impulsó una campaña mediática de manipulación para deformar y demonizar la gestión presidencial de Evo Morales, llevó a cabo actos enormes de corrupción, buscó privatizar los recursos naturales y manejo de forma pésima la crisis del Covid-19.

Ante esta crítica situación, la última encuesta difundida por los medios (elaborada por Ciesmori, para la red Unitel) sobre las elecciones del próximo domingo indica que Luis Arce y David Choquehuanca del MAS obtendrían el primer lugar, con el 42,2 % de los votos válidos. Por su parte, Carlos Mesa, candidato del partido Comunidad Ciudadana (CC), quedaría en segunda posición con 33,1 %. Y, en tercer lugar, Fernando Camacho, representante de la alianza Creemos, alcanzaría el 16,7 % de los votos válidos. Además, las proyecciones dan como ganador al MAS en seis de los nueve Departamentos, lo que le aseguraría la mayoría parlamentaria. Según estos sondeos, la formula encabezada por Arce estaría muy cerca de ganar en primera vuelta. La ley electoral boliviana establece que para proclamar un candidato presidencial ganador en la primera vuelta debe obtener el 50 % más uno de los votos, o un mínimo del 40 % de los sufragios válidos y una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales respecto al segundo aspirante.

El principal rival de Arce en las elecciones de octubre, el ex presidente Carlos Mesa, no ha logrado hasta ahora unir a suficientes votantes en torno a su candidatura. Mesa intenta utilizar la fórmula del “voto útil” y liderar el bloque antimasista, presentándose como el único candidato capaz de evitar el retorno del MAS a la presidencia. El objetivo de la derecha es forzar, mediante el fraude, una segunda vuelta para para derrotar al masismo en esta instancia con el voto unificado de todos los sectores contrarios.

La victoria del MAS y su regreso al gobierno no será nada fácil. Se espera que la dictadura boliviana, con el apoyo de la OEA, de Estados Unidos y de los medios de comunicación hegemónicos, organicen planes antidemocráticos para impedir la victoria de Luis Arce en primera vuelta. Existe la posibilidad de que se anulen votos masistas en zonas urbanas donde la derecha tiene mayor peso, de que se manipulen los datos informáticos y, hasta último momento, existirán intentos de proceder judicialmente contra candidatos del MAS para limitar sus actividades o deponerlos; precisamente, hace semanas, organizaciones juveniles de extrema derecha como Resistencia Juvenil Cochala y Resistencia Chuquisaqueña mantienen actividades de hostigamiento cercando la sede de la Fiscalía General(FG), en Sucre, para presionar a que se procededa penalmente contra líderes masistas. Vale agregar que desde la OEA, encabezada por Luis Almagro, quienes abrieron la puerta al golpe de Estado a través de un informe falso sobre un fraude electoral en las elecciones de octubre de 2019, nuevamente hay intervención y se manifiestan preocupados por la posible adulteración de los resultados a favor del MAS.

El MAS, los movimientos sociales y los sindicatos

En las pasadas elecciones de octubre de 2019, la alianza entre trabajadores mestizos urbanos y los movimientos sociales indígenas rurales había empezado a debilitarse. Esta unidad y la permanente movilización masiva fue la que hizo posible la nacionalización de los recursos naturales y los catorce años de gobierno del MAS con un desarrollo económico exitoso[1] (1). Ni la Federación de Juntas Vecinales (FeJuVe) ni la Confederación Obrera Boliviana (COB) se enfrentaron con firmeza, en un primer momento, al Golpe de Estado. Los baluartes de las resistencias al Golpe fueron la población indígena del Alto y los cocaleros de Cochabamba.

Sin embargo, la política represiva y racista del régimen de Añez, el notable agravamiento de la situación económica y la pésima gestión de la crisis del coronavirus ha llevado a que los movimientos sociales y la COB recobren fuerza y endurezcan su postura de lucha por la democracia y contra la dictadura militar.

La unidad de campesinos, mineros y trabajadores urbanos se ha visto restablecida en la huelga general convocada por la COB a fines de julio y en las masivas movilizaciones y bloqueos a rutas durante agosto. El secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, fue una pieza clave en las manifestaciones de los últimos meses. Tras dos postergaciones de las elecciones, el pueblo boliviano se movilizó pidiendo democracia. Ante esto, Huraschi afirmó que “se ha ido desenmascarando que este gobierno es un gobierno de facto, fascista y dictador. (…) El interés del gobierno es saquear, privatizar y vender nuestros recursos naturales. Ese es el tema de fondo, por eso suspenden las elecciones con argumentos falsos. En respuesta, el pueblo exige elecciones para volver a tener un gobierno democrático en Bolivia”[2].

Unidad de la Izquierda Boliviana

El pasado 30 de septiembre una decena de organizaciones de izquierda convocaron a un voto militante por el binomio Arce-Choquehuanca[3] . Esta decisión colectiva y unitaria pretende “cerrar el paso a la restructuración oligárquica y neoliberal y a su régimen de facto”. Estas organizaciones, entre las que se encuentra el Partido Comunista de Bolivia, Feminismo Comunitario de Abya Yala, Columna Sur y Movimiento Guevarista (MGB), señalan diferencias estratégicas con el MAS y críticas a lo que no se hizo durante los 14 años del Proceso de Cambio. Sin embargo, consideran que “es necesaria una profunda rectificación para superar la crisis institucional y sanitaria agravada por la usurpación del poder y la grave recesión económica generada por la inoperancia y la corrupción de los golpistas”.

En la convocatoria difundida instruyeron a su militancia, simpatizantes, mujeres y hombres independientes de izquierda a “la movilización en la actual campaña y a no bajar la guardia ante los aprestos antidemocráticos propiciados por la oligarquía y el imperialismo norteamericano”. Confían, a su vez, que “la clase trabajadora del campo, las minas y las ciudades, los pueblos originarios y las clases medias se manifestarán irrebatiblemente en las urnas” y se obtendrá un contundente triunfo popular en la primera vuelta.

Para el MGB, el “MAS se hará de la victoria”[4]

Acercándonos a la opinión de los compañeros y las compañeras del Movimiento Guevarista de Bolivia (MGB), estos creen que, más allá del fraude y desorientación electoral que está montando la derecha, el MAS se impondrá en la primera vuelta. Sin embargo, reflexionan que el nuevo gobierno del MAS se enfrentará a una feroz ataque por parte de oligarquía cruceña, los empresarios, los grupos de ultraderecha, el imperialismo norteamericano y los capitales trasnacionales. Consideran que estos sectores descargarán toda su artillería y recursos internacionales y peones nacionales, para boicotear, difamar, sabotear y atentar contra el gobierno de Arce y Choquehuanca.

En opinión del MGB, si el MAS no consigue las 2/3 en la Asamblea Legislativa tendrá grandes problemas para generar políticas económicas y sociales de redistribución de la riqueza y el poder. Todas las medidas sociales, económicas, administrativas, legales, institucionales, de política interna e internacional serán obstaculizadas por la derecha antidemocrática y vendrá la arremetida de los Comités Cívicos, los conflictos regionales azuzados por las logias y grupos de poder, por los empresarios privados boicotearán cuando no puedan sacar provecho.

El MGB considera que lo que se viene será parte de la lucha de clases que siempre estuvo presente en los 14 años del Proceso de Cambio. Frente a esto, el gobierno del MAS y todo el movimiento popular, los pueblos indígenas originarios campesinos y trabajadores, se deberán mentalizar y preparar para un largo período de luchas sociales y enfrentamientos políticos con los intereses económicos, políticos e ideológicos de las clases dominantes apoyados, asesorados y financiados por el imperialismo norteamericano, la derecha latinoamericana y las transnacionales. Estiman que no habrá espacio para la posibilidad de que esta feroz oposición de la derecha, tenga contemplaciones con un gobierno del MAS si éste, como dicen los documentos del Instrumento Político, quiere ir hacia el socialismo comunitario.

Los guevaristas bolivianos, además, alertan sobre el desafío que implicará para el futuro gobierno la crisis fatal de la economía en Bolivia y de la economía mundial. Consideran que hay que ser conscientes de que se avecinan momentos duros y que para recomponer la economía dinamitada por los golpistas habrá que asentarse sobre la base de la comprensión y el trabajo duro, como los venezolanos y los cubanos que, pese a las dificultades, no abandonaron su proyecto político.

Aunque no está entre sus principales hipótesis, el MGB opina sobre lo que pasaría en caso de que toda la manipulación electoral tenga éxito en la segunda vuelta y la derecha neoliberal se proclamará como vencedora. Afirma que un gobierno de la coalición que reúne a los sectores políticos más retrógrados buscará desmantelar en todo el territorio nacional el Estado Plurinacional, liquidará todas las conquistas sociales populares, destruirán de raíz el Modelo Económico, Social Comunitario Productivo y todo el proceso de construcción de la soberanía económica. El saqueo será política oficial y tendrá rótulo de legal y constitucional, la entrega de nuestros recursos y el sometimiento al capital será la línea de gobierno. A su vez, se agudizará la crisis económica fatal que estamos viviendo. La crisis económica está arrastrando a los sectores productivos a una recesión que los puede estrangular definitivamente, con un daño histórico de difícil recuperación. Un gobierno de derecha por supuesto beneficiará a los sectores empresariales y flexibilizará toda política que les obligue a aportar al país en impuestos, divisas, generación de empleo, diversificación e industrialización.

Ante este panorama, los sectores más afectados, los que no fueron atendidos durante la cuarentena, los populares, las micro y pequeñas empresas, los despedidos, los desocupados, las universidades, las regiones, los obreros, los campesinos, los trabajadores de la salud, los maestros, las personas con discapacidad y la juventud exigirán soluciones de inmediato. Pero, como sabemos, la derecha jamás estuvo con el pueblo y con la solución de sus problemas y necesidades. Entonces vendrá el reclamo, la manifestación, la exigencia de derechos, de incremento salarial, de generación de fuentes laborales y demás demandas con medidas pacíficas.

Para el MGB, sea cual sea el resultado, el futuro inmediato será de grandes batallas, de lucha y entrega. La historia de Bolivia es la historia de las luchas sociales, de las rebeliones indígenas, de las insurrecciones mineras; lucha protagonizada por los mineros, campesinos, vecinos de los barrios populares y universitarios a lo largo de nuestra historia; lo hicimos también las organizaciones políticas de izquierda y revolucionarias en el terreno de la lucha democrática, del enfrentamiento con las fuerzas más oscuras del fascismo, con sus grupos paramilitares, en las ciudades y en el campo, en las montañas y en el llano.

Vamos por MAS

Una victoria del MAS resulta estratégica para Nuestra América. Con sus virtudes y sus deficiencias, el Proceso de Cambio encabezado por Evo Morales y Álvaro García Linera significó un notable avance en la conquista de derechos, la reducción de la pobreza y, principalmente, en la dignidad para las mayorías obreras, populares e indígenas que por siglos fueron pisoteadas por el Estado colonial.

Las movilizaciones obreras, campesinas y originarias forzaron a la dictadura a convocar a elecciones. Serán las clases populares las que defiendan la victoria electoral del MAS y, con esperanza y convicción, darán el empuje al nuevo proceso para que se produzca una verdadera ruptura anticolonial, antipatriarcal y anticapitalista. Como nos afirman los guevaristas bolivianos, vendrán nuevos momentos de lucha revolucionaria y que nadie se haga otra idea que esta lucha no sea, como tantas otras en nuestra historia, una lucha heroica.


Notas

[1] Flaig,Anton y Rogatyuk, Denis, “La presidenta golpista de Bolivia terminará huyendo del palacio en un helicóptero”, https://rebelion.org/la-presidenta-golpista-de-bolivia-terminara-huyendo-del-palacio-en-un-helicoptero/

[2] Entrevista a Juan Carlos Huarachi, https://www.pagina12.com.ar/282729-juan-carlos-huarachi-el-pueblo-boliviano-se-moviliza-pidiend

[3] Voto militante por el binomio: Unidad de la Izquierda Bolivia”, https://movimientoguevaristabolivia.blogspot.com/2020/10/voto-militante-por-el-binomio-unidad-de.html

[4] Movimiento Guevarista, “Lo que viene después del 18 de octubre”  https://movimientoguevaristabolivia.blogspot.com/2020/10/lo-que-viene-despues-del-18-de-octubre.html

sendaguevarista

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