Para Venezuela: Soberanía y Autodeterminación

Desde 2013, año de la muerte de Hugo Chávez, el imperialismo no desiste en su intento por derribar al gobierno de Maduro y recuperar el control de los recursos del país caribeño. Esta ofensiva ha tenido altibajos, diferentes momentos y varias alternativas. Las protestas callejeras de la derecha, denominadas “guarimbas”, de 2014 y 2017 fueron uno de los momentos de máxima tensión. Sin embargo, no resultan comparables con la escalada que vivimos el año pasado cuando el diputado Juan Guaidó, instruido abiertamente por el Departamento de Estado norteamericano, se autoproclamó Presidente Interino. Durante ese mismo año también se montó un show “humanitario” que intentó generar una provocación que brindara excusas para una intervención militar. En paralelo, se inició una nueva fase de la ofensiva económica. EEUU se apoderó de los activos de CITGO, filial de PDVSA en ese país; el Banco de Inglaterra se apropió de reservas de oro venezolanas; el bloqueo comercial se intensificó al punto de impedir la llegada de insumos médicos. En abril de este año el gobierno yanqui acusó a Nicolás Maduro de “narcoterrorista”. Y luego Donald Trump, junto al Jefe del Pentágono y del Estado Mayor Conjunto anunciaron una movilización de tropas alrededor de Venezuela. 

Es en este marco que la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, presentó hace pocos días un informe a Naciones Unidas donde asegura que el gobierno de Venezuela ha cometido “violaciones atroces” que equivalen a crímenes de lesa humanidad. A partir de allí se escribió una resolución para condenar a Venezuela que la cancillería argentina, bajo las instrucciones del Presidente, votó junto a toda la derecha latinoamericana: Bolsonaro (Brasil), Piñera (Chile), Lacalle Pou (Uruguay), Duque (Colombia) y EEUU, por supuesto. Casi no es necesario emitir un juicio sobre estos gobiernos reaccionarios que se arrogan el rol de “jueces” y dueños de los derechos humanos, y tienen las manos manchadas con la sangre de sus pueblos.

Más allá de las denuncias de falsedad que recaen sobre el informe, es clarísimo que se inscribe en un marco de ofensiva contra la autodeterminación y soberanía del pueblo venezolano. Y retoma la senda antes descrita de las tentativas injerencistas que viene motorizando el imperialismo yanqui. En esa política ha quedado alineado el gobierno argentino con esa firma, defendido como “Nacional y Popular” por muchxs. Este paso nos sitúa en la vuelta de las “relaciones carnales” nuevamente.

Consideramos inaceptable cualquier alianza con el imperialismo. Nuestra solidaridad está siempre con el pueblo de Venezuela y cualquier pueblo agredido. Defendemos el derecho a la autodeterminación social, política y económica, libre de toda injerencia. 

Repudiamos la política exterior del Canciller Solá y el Presidente Fernández.

¡No a la alineación con la política exterior norteamericana!

¡No al injerencismo!

Organización Revolucionaria Guevaristas – Democracia Socialista – Corriente Política de Izquierda – Propuesta TATU

sendaguevarista

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