Contra la reacción derechista y la extorsión policial

En los últimos días hemos observado cómo la Policía de la Provincia de Buenos Aires desplegó una escalada de protestas, que se iniciaron con la retención de tareas y movilizaciones en varias ciudades de la provincia, para luego trasladar el epicentro a la Gobernación en La Plata y la residencia de Olivos, donde se encontraba el Presidente. Aunque estas movilizaciones se justificaron como una protesta salarial, el apoyo expresado por la derecha política y mediática, así como la inacción de gran parte del Poder Judicial ante el rodeo de la quinta presidencial por cientos de policías armados, da cuenta de una acción política que sobrepasa el mero reclamo salarial.

El accionar extorsivo de la Bonaerense se desarrolla en medio de una crisis económica y sanitaria que ha cortado numerosas fuentes de recaudaciones ilegal, los crecientes llamados a la represión abierta frente al problema de la vivienda y la investigación en curso por la desaparición y asesinato de Facundo Astudillo Castro, que tiene a esa fuerza como principal sospechosa, como en muchos otros casos. Los apoyos y silencios cómplices al accionar policial fueron numerosos. Varias figuras de Cambiemos se expresaron a favor y el bloque de diputadxs de la UCR exigió el cumplimiento de las demandas policiales (muchas veces poco claras y cambiantes) con el cerco policial ya en práctica. El silencio de las cámaras empresarias y la inacción judicial ante una situación inédita en las últimas décadas fue estruendoso.

La respuesta del gobierno, de ceder al reclamo salarial (que no ha realizado a ningún otro sector, como personal de salud o educación) no puede traducirse en la impunidad ante este accionar. La resolución de la provocación policial no debe reforzar la capacidad de acción de la fuerza y de los mandos que han organizado la sublevación. La Bonaerense debe someterse nuevamente a los mandos políticos. Y esos mandos, empezando por la figura de Sergio Berni para abajo, deben ser reemplazados. Es inaceptable que un Ministro haga campaña política en base a la represión y la mano dura, que durante los últimos meses se han cobrado numerosas vidas, en parte por el fogoneo del punitivismo más explícito en medio de una gran crisis económica y social.

Rechazamos de manera frontal la extorsión policial, la pretensión de una salida reaccionaria a la crisis social y el cerco realizado por la Bonaerense a la quinta presidencial.

sendaguevarista

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