22 DE AGOSTO: PIEL Y LATIDO

 

 Y tu recuerdo, permanecido,
me está diciendo, me está diciendo,
que no hay olvido.

Breve es mi canto, que no te olvida,
piel y latido, piel y latido,
sombra encendida.

(“De no olvidar”- Alfredo Zitarrosa)

 

Con estas palabras, el gran cantautor  uruguayo Alfredo Zitarrosa sintetizaba el poder de la memoria, el peso que ejerce el pasado en el presente y cómo ambos tiempos se entrelazan de manera continua. El olvido pareciera no poder concretarse, porque hasta el propio cuerpo, se esmera en lograr que el recuerdo permanezca.

El mes de agosto en Trelew, por su carga política e histórica, nos marca con mayor fuerza el vínculo del pasado con nuestro presente. Y esto es así porque Agosto, desde hace cuarenta y cinco años nos obliga a no olvidar. En primer lugar a lo/as diecinueve compañero/as fusilados por la dictadura de Lanusse en la base aeronaval de Trelew, durante la madrugada del 22 de agosto de 1972. En segundo lugar, nos trae siempre a la memoria los motivos que llevaron a esto/as combatientes a tomar la decisión de enfrentar el poder represivo e incorporarse a distintas organizaciones armadas.

A partir de la segunda mitad de la década del sesenta y en el marco del desarrollo del terrorismo de estado, las dictaduras llevaron adelante acciones represivas para terminar con la disidencia política, social y cultural. Todos aquello/as que resistieron, fueron equiparados con la figura de delincuente, naciendo de esta manera el mediático (por esa época) termino de “subversivo”. Concepto que se aplicó a estudiantes, trabajadores y todo miembro de alguna organización política o social que se opusiera al régimen económico y social.

En la última década, muchos han sido los intentos por convencer a las nuevas generaciones, de que esto/as “jóvenes idealistas” lucharon solo por la libertad -en el sentido más vacío de la palabra- y por recuperar la democracia electoral en el país. Lo que busca esta perspectiva, es ocultar, borrar palabras como revolución o socialismo, justamente  palabras  que llenaron de sentido el accionar de miles de hombres y mujeres a lo largo y ancho del territorio, más allá de las diferencias o pertenencia a una u otra organización política.

Alguna vez el filósofo revolucionario Walter Benjamin, escribió sobre la idea de “redención de los vencidos”. En ella sintetizaba su pensamiento en relación a la fuerza que ejerce la historia de las generaciones precedentes, sobre las que les siguen. Hay voces del pasado que resuenan en el presente, vencidos que deben recordarse y principalmente luchas que deben ser continuadas. Solo así, las generaciones pasadas obtendrán la reparación de las injusticias que les toco vivir.

El 22 de agosto sintetiza esta continuidad entre pasado y presente, resume lo que queda por alcanzar, por destruir para luego construir. Nos grita de frente, que el proyecto político por el cual lo/as compañeros dieron sus vidas, tiene plena vigencia en un país como el nuestro, donde las desigualdades e injusticias sociales están a la orden del día.

Basta con pensar en los pibes muertos a manos de policías, las niñas y mujeres que “desaparecen” para convertirse en mercancía sexual; o la pobreza estructural que padecen enormes porciones de la población tanto en aéreas rurales como urbanas. Así, podríamos continuar enumerando razones que motivan a retomar las banderas de lo/as compañero/as combatientes.

El agosto que nos toca este año, es muy particular en relación a los anteriores. Por un lado estamos ante una avanzada represiva por parte del estado nacional teniendo por estos días a la provincia de Chubut en particular como principal escenario para ejecutar la violencia contra el pueblo. Es urgente realizar todo tipo de medidas lucha desde la más amplia unidad de las organizaciones populares, para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado, el cese de la represión al pueblo mapuche en lucha y la libertad de Facundo Jones Huala y de todos los presos políticos.

Por otro lado este agosto también está marcado por lo electoral. Las elecciones primarias (PASO) habrán dejado su impronta y toneladas de politiquería barata, como de promesas sin cumplir. Por nuestra parte, como expresión política del “guevarismo” buscamos constituirnos como alternativa electoral, popular y participativa, nos metemos cada vez más en el juego sucio de las elecciones, convocando con un mensaje limpio y comprometido a cambiar esta sociedad cada vez más corroída.

El contexto actual, impone como tarea dar pelea en todos los frentes posibles. En los sindicatos y centros de estudiantes para enfrentar medidas de ajuste, que patrones y políticos buscan hacer caer sobre las espaldas de los/as que menos tienen; en los barrios y en las calles. La construcción de herramientas electorales, que permitan presentar una opción que en verdad represente a lo/as de abajo, es un frente más con el cual se puede sumar en la construcción de organización popular, lejos esta de ser la única vía para cambiar el actual estado de las cosas.

Parafraseando una vez más a Zitarrosa, algún día “El sol del pueblo arderá…”. Con esta premisa hecha carne se nos fueron lo/as compañeros, con esta premisa regresan cada 22 de agosto.

 

 

 

 

 

 

sendaguevarista

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