8 DE MARZO ¡ Mujeres del mundo, uníos!

Por Equipo de Género de la Juventud Guevarista

Hace más de un siglo que el 8 de marzo representa un día de lucha para todas las mujeres del mundo.  Hace más de un siglo que venimos discutiendo, reclamando y poniendo en jaque nuestro rol en la producción de este sistema. Justamente, en agosto de 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se presentó la propuesta de tomar el 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, teniendo en cuenta lo acontecido en el invierno de 1857, en Nueva York, donde las obreras textiles fueron reprimidas al exigir mejoras en las condiciones laborales.

el-machismo-mata

Desde sus comienzo las luchas del movimiento de mujeres han ido de la mano de reclamos hacia lo que el sistema capitalista nos niega por el simple hecho de ser mujeres, por necesitarnos funcionales a la reproducción de la mano de obra barata y a la atención de la fuerza de trabajo. Respaldándose en la complicidad de un sistema cultural patriarcal, que al igual que el capitalismo, es por naturaleza desigual y cruel.

Estos sistemas, que conviven y se retroalimentan en nuestro cotidiano, nos educan y disciplinan en la reproducción de relaciones de poder completamente desiguales entre hombres y mujeres, donde las mujeres somos doblemente explotadas, no sólo en nuestro trabajo, sino también en nuestro hogar a través del tan invisibilizado trabajo doméstico.

Todos los días nos levantamos con una nueva noticia de una mujer asesinada. Así, el 2015 nos obligó a salir a las calles en la multitudinaria marcha del “NI UNA MENOS” del 3 de junio, a exigir “VIVAS NOS QUEREMOS”, denunciando y visibilizando todas las violencias que sufrimos cotidianamente, la urgencia de presupuesto para la completa efectivización de la Ley 26.485 contras las violencias hacia las mujeres, y la legalización del aborto. Por supuesto, una vez más, los medios de comunicación  intentaron vaciar de contenido nuestra lucha, teniendo que soportar a personajes nefastos, que reproducen la violencia y la mercantilización de nuestros cuerpos levantando la consigna de NI UNA MENOS.

El 2016 nos encontró nuevamente organizadas, luchando contra todas las violencias, festejando un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres, pero a su vuelta, nos volvieron a arrebatar a una, casi en clave de venganza de ser 80.000 mujeres en Rosario. Esta vez de la forma más macabra que podríamos imaginar. Pero no nos acobardamos, redoblamos la apuesta: convocamos un paro nacional. Entonces gritamos que ¡si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras! Y volvimos a llenar las calles el 19 de octubre, en uno de los actos políticos más importantes del año.

Este año, las estadísticas nos dicen que nos asesinan cada 18 horas, que en este mes y medio nos arrebataron a 57 mujeres. Entonces volvimos a nuestras raíces, y las mujeres del mundo decidimos convocar a una Paro Internacional de Mujeres para este 8 de marzo.       

A través de los años, los medios masivos de comunicación han jugado un papel muy importante en la tergiversación de lo que el día de la mujer implica, creando alrededor de éste, un mercado de consumo y de construcción de estereotipos de belleza y de roles femeninos que poco tienen que ver con la lucha que llevamos adelante las mujeres desde 1857.

Entendemos que en los últimos años, el movimiento de mujeres en Argentina ha avanzado en pos de seguir conquistando derechos, pero la realidad nos exige que nuestra lucha sea cotidiana y no caiga en lo meramente reivindicativo. Es un hecho que en la agenda de los diferentes gobiernos no entran las exigencias que demandamos en las calles para transformar la realidad en la que vivimos las mujeres y el colectivo disidente. Si bien el kirchnerismo cedió algunas concesiones para el movimiento, como la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Matrimonio Igualitario y la obligatoriedad de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas primarias y secundarias públicas y privadas de todo el país, en eso se quedaron sus políticas: leyes sin presupuesto ni estructura que las respalde, atribuyéndose además a su gestión lo que en realidad conseguimos saliendo a la calle. Mucho menos que decir del macrismo, quien llegó con un claro programa de ajuste y represión, desatando una ola de despidos tanto en el ámbito público como privado, tarifazos en los servicios lo que genera una pérdida en el poder adquisitivo del salario de los trabajadores, además de un descontento en las bases populares que nos arroja a salir a las calles. El movimiento de mujeres y disidentes no quedó fuera de este ajuste, el macrismo arremetió sobre conquistas como programa de salud sexual y reproductiva, desmantelándolo y destinando menos recursos; vetó la ley que incluía la detección precoz de la trombofilia. Además en la provincia de Buenos Aires, la gobernación, adhirió y en el mismo mes des-adhirió al protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE) justificándose en que la provincia ya tenía un protocolo ILE, el cual a diferencia del nacional no incorpora entre las circunstancias para llevar a cabo el procedimiento, las consecuencias psicológicas que el embarazo no deseado genera en la mujer. Otro actor fundamental y que ha jugado un papel importante para el gobierno de derecha, es la Justicia, a quien tuvimos que enfrentar para que le devuelva la libertad a Belén, quien fue condenada a ocho años de prisión por un aborto espontáneo en una causa llena de irregularidades en sus pruebas. Lo mismo sucedió con Reina Maraz, una joven boliviana que su marido maltrataba. Fue condenada por el homicidio de este, sin siquiera poder declarar ya que apenas habla castellano y nunca tuvo derecho a un traductor en el juicio. Pero la lucha de las mujeres hizo que en diciembre recuperara su libertad.

La organización tuvo sus victorias, pero aun todavía siguen golpeándonos fuerte. Higui fue violentada por diez hombres, la golpearon e intentaron empalarla por ser lesbiana. En defensa de su vida, mató a uno de sus agresores y hoy a quien condena la justicia es a Higui.

Por todas estas injusticias que vivimos día a día, porque este sistema capitalista y patriarcal intenta callarnos, y cada vez nos golpean más fuerte; porque en lo más hondo de nuestros cuerpos sentimos la desigualdad de todas las mujeres, y en medio del pecho el dolor cada vez que perdemos a una,  somos quienes debemos tomar el cielo por asalto, llenar las calles de lucha y organización. Usar nuestra voz como arma para derrotarlos y que capitalismo y patriarcado caigan juntos.

Este 8 de marzo vamos a seguir reclamando que se termine con la lesbohomotransfobia. Exigir la Implementación del cupo laboral trans. La desarticulación de redes de trata y aparición con vida de todas las desaparecidas para ser prostituidas. Vamos a seguir luchando por el aborto legal, seguro y gratuito, porque las mujeres que se mueren viven en barrios populares sin acceso a un sistema de salud de calidad. La implementación real y efectiva del programa de Educación Sexual Integral en todas las escuelas. A igual trabajo, igual salario. Ni una muerta más. Si poco importan nuestras vidas, produzcan sin nosotras.

Ahora es cuando debemos agarrarnos de eso tan fuerte e indestructible que es la sororidad entre mujeres. Juntas somos poderosas, y lo sabemos. Juntas en las calles, en los barrios, en el país y en el mundo, vamos a dar una nueva batalla contra estos sistemas que intentan asesinarnos, y juntas, venceremos.

sendaguevarista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s